Teherán asegura haber golpeado instalaciones militares en Kuwait y Emiratos con misiles y drones; Kuwait confirmó el ataque y activó sus defensas aéreas
Teherán. Irán volvió a atacar instalaciones militares utilizadas por Estados Unidos en el Golfo y advirtió que continuará haciéndolo mientras Washington mantenga sus bombardeos.
La nueva oleada ocurrió durante la madrugada de este jueves y tuvo como objetivos bases en Kuwait y Emiratos Árabes Unidos, un día después de los ataques iraníes contra posiciones estadounidenses en varios países de la región.
El Ejército iraní afirmó haber lanzado misiles y drones contra la base aérea Ahmed Al-Jaber, en Kuwait, donde aseguró que fueron alcanzados sistemas de comunicaciones satelitales, depósitos de equipos y hangares de aviones.
Kuwait confirmó que su territorio fue atacado con misiles y drones iraníes y anunció que sus defensas aéreas entraron en acción.
Hasta el momento, las autoridades kuwaitíes no han informado públicamente de víctimas ni confirmado la magnitud de los daños reivindicados por Teherán.
Irán aseguró además haber atacado la base aérea Al-Minhad, en Emiratos Árabes Unidos, donde dijo haber dirigido sus armas contra posiciones de tropas estadounidenses y sistemas de radar.
Tampoco existe por ahora confirmación independiente de los daños denunciados por el Ejército iraní en esa instalación.
Teherán presentó los ataques como represalia por la nueva campaña de bombardeos estadounidenses sobre territorio iraní, que las autoridades del país aseguran ha dejado al menos 18 muertos y más de un centenar de heridos.
Entre los episodios que han provocado mayor indignación en Irán está el impacto sobre una vivienda donde se celebraba una boda en la provincia de Hormozgan.
Washington sostiene que sus operaciones están dirigidas contra infraestructura militar iraní y niega atacar deliberadamente a civiles.
El Ejército iraní advirtió que su respuesta a cualquier nueva ofensiva estadounidense será “severa y devastadora” y prometió mantener los ataques hasta lo que denomina la derrota del agresor.
La escalada ya dejó atrás el intercambio directo entre Washington y Teherán.
Las bases estadounidenses están repartidas por todo el Golfo.
Y cada vez que Irán dispara contra una de ellas, otro país termina entrando, aunque no quiera, dentro de la guerra.










