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La IA se abarata 13 veces por año y deja pequeña a la Ley de Moore

El costo de alcanzar un mismo nivel de rendimiento con inteligencia artificial cae alrededor de 47 % cada trimestre, seis veces más rápido que el costo histórico de la computación tradicional.

La inteligencia artificial no solo está mejorando rápidamente. También se está volviendo extraordinariamente más barata.

Un nuevo análisis concluye que desde 2023 el costo necesario para obtener un determinado nivel de rendimiento mediante modelos de inteligencia artificial ha disminuido aproximadamente un 47 % cada trimestre.

Eso equivale a que realizar hoy una tarea con un nivel determinado de capacidad puede costar alrededor de 13 veces menos que realizar esa misma tarea un año atrás.

El ritmo supera ampliamente la evolución histórica de otras tecnologías transformadoras.

La caída del costo de la IA estaría ocurriendo aproximadamente seis veces más rápido que la registrada por la computación tradicional, cuatro veces más rápido que la secuenciación de ADN y 18 veces más rápido que las baterías de litio.

Incluso la célebre Ley de Moore parece lenta en comparación.

Durante décadas, la industria tecnológica utilizó esa observación para describir el crecimiento exponencial de la capacidad de los semiconductores y la reducción progresiva de su costo.

La inteligencia artificial está avanzando a otro ritmo.

La comparación no se limita al precio por token que cobran compañías como OpenAI, Anthropic o Google.

El análisis calcula cuánto dinero hace falta para conseguir un determinado resultado.

Un modelo nuevo puede utilizar más tokens o razonar durante más tiempo, pero si logra resolver correctamente una tarea a un costo total menor que sus antecesores, representa una reducción efectiva del precio de esa capacidad.

La tendencia también se acelera cuando aparece una nueva frontera tecnológica.

Para niveles de rendimiento que acaban de convertirse en estado del arte, el costo puede caer alrededor de 66 % cada trimestre, equivalente a una reducción de aproximadamente 75 veces en un año.

Con el paso del tiempo esa velocidad disminuye, pero continúa siendo elevada.

El fenómeno ayuda a explicar una aparente contradicción.

Mientras las empresas tecnológicas gastan decenas de miles de millones de dólares en chips, centros de datos y electricidad, el producto que generan esas instalaciones puede estar volviéndose cada vez más barato.

Eso tiene consecuencias económicas importantes.

Herramientas de inteligencia artificial que actualmente resultan costosas para determinadas empresas podrían convertirse rápidamente en servicios prácticamente triviales de ofrecer.

Procesos que hoy necesitan modelos avanzados y presupuestos importantes pueden terminar ejecutándose dentro de teléfonos, automóviles, fábricas o pequeños negocios.

El estudio reconoce que las cifras deben interpretarse con cautela.

Las estimaciones se basan en pruebas de matemáticas, ciencias y juegos de habilidad, y los modelos pueden ser optimizados específicamente para rendir mejor en determinados benchmarks.

Pero la tendencia resulta difícil de ignorar.

Durante décadas, la revolución informática estuvo impulsada por computadoras que se volvían progresivamente más potentes y baratas.

La inteligencia artificial parece estar comprimiendo ese mismo proceso.

Solo que mucho más rápido.

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