PUERTO PRÍNCIPE. Los secuestros vuelven a aumentar en Haití mientras el país intenta preparar sus primeras elecciones generales en más de una década, en medio de una crisis de seguridad que continúa afectando incluso zonas de Puerto Príncipe consideradas anteriormente relativamente seguras.
Al menos 81 personas fueron reportadas como secuestradas entre abril y junio de 2026, un incremento de 42 % respecto a los primeros tres meses del año, de acuerdo con estadísticas de Naciones Unidas.
La cifra real podría ser considerablemente mayor.
Muchas familias evitan denunciar los secuestros por temor a represalias, al aumento de las exigencias económicas de las bandas o a perjudicar las negociaciones para conseguir la liberación de sus familiares.
Entre las víctimas recientes figuran funcionarios públicos, abogados y otras personas de alto perfil.
James Boyard, inspector general de la Policía y director de gabinete del Ministerio de Defensa, fue secuestrado en junio a plena luz del día en Bourdon, una zona de la capital considerada hasta entonces relativamente segura.
También permanecen secuestrados el abogado Caleb Jean-Baptiste y Stéphanie Paultre, directora general de la Oficina Nacional de Asociaciones Educativas.
Las organizaciones criminales también han intensificado los secuestros colectivos.
Durante los ataques registrados este verano en Kenscoff, más de 70 personas fueron secuestradas, mientras al menos 164 fueron asesinadas.
A finales de septiembre, bandas armadas mantuvieron además a cientos de civiles retenidos durante dos días en Petite-Rivière, Artibonito, en represalia por el arresto de varios de sus integrantes.
Ocho personas murieron y otras diez resultaron heridas durante esos hechos.
Especialistas en crimen organizado advierten que las bandas utilizan vehículos, matrículas e incluso uniformes policiales falsificados para realizar los secuestros.
Las autoridades también investigan posibles casos de colaboración entre miembros de organismos de seguridad y organizaciones criminales.
La nueva ola de violencia coincide con los esfuerzos para celebrar elecciones presidenciales y legislativas el próximo 13 de diciembre.
Haití no realiza elecciones nacionales desde 2016 y no tiene un presidente electo desde el asesinato de Jovenel Moïse en julio de 2021.
El Gobierno haitiano asegura que reforzar la seguridad constituye una prioridad para poder celebrar los comicios.
Miles de nuevos policías y militares están siendo entrenados, mientras la Fuerza de Supresión de Pandillas respaldada por Naciones Unidas aumenta progresivamente su presencia.
La misión internacional cuenta actualmente con cerca de 1,600 efectivos y su mandato fue renovado esta semana por el Consejo de Seguridad.
Sin embargo, las organizaciones criminales todavía mantienen control o influencia sobre amplias zonas del territorio y continúan demostrando capacidad para secuestrar personas incluso en sectores cercanos al centro político y económico del país.
Haití intenta reconstruir su sistema democrático después de una década sin elecciones.
Pero antes de colocar las urnas, todavía enfrenta una pregunta más elemental: cómo garantizar que los ciudadanos puedan llegar hasta ellas sin miedo.










