Santo Domingo. El presidente Luis Abinader y el rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, Editrudis Beltrán, encabezaron la inauguración de nuevas infraestructuras académicas, tecnológicas y estudiantiles como parte del proceso de modernización y fortalecimiento institucional de la universidad estatal. Las obras incluyen un Centro Multiservicios, nuevas aulas, espacios tecnológicos, áreas de integración estudiantil y la remozada clínica odontológica de la academia.
La intervención forma parte de una estrategia orientada a transformar la principal universidad pública del país en una institución más eficiente, digitalizada y conectada con las demandas del presente.
Entre las novedades figura la puesta en funcionamiento de un moderno sistema audiovisual con estudios de televisión, cabinas de podcast, sala de redacción y áreas de edición, además de un sistema de expedientes académicos completamente digitalizados, convirtiendo a la UASD en pionera nacional en este tipo de servicio universitario.
También fueron habilitadas nuevas aulas destinadas a programas vinculados a tecnología, inteligencia artificial, robótica e idiomas, en una apuesta clara por alinear la formación superior con las exigencias del mercado global.
La modernización de la UASD trasciende la infraestructura física.
Es una apuesta institucional.
Durante décadas, la universidad estatal cargó con el peso de una estructura burocrática lenta, sobrepoblada y rezagada frente a los cambios tecnológicos.
Transformarla implica algo más que inaugurar edificios.
Implica rediseñar procesos, acelerar servicios y adaptar la enseñanza al nuevo entorno productivo.
La educación superior pública no puede seguir funcionando bajo lógicas del siglo pasado mientras el mercado laboral se redefine a velocidad digital.
La inversión en modernización universitaria tiene un efecto multiplicador.
Fortalece capital humano.
Reduce brechas de acceso.
Mejora competitividad nacional.
Y eleva capacidad de innovación.
La alianza entre el Estado y la UASD refleja una comprensión elemental pero a veces olvidada:
ningún país se desarrolla de forma sostenida sin fortalecer su universidad pública.
El reto, como siempre, no está en inaugurar.
Está en sostener.
Porque una universidad moderna no se mide por el corte de cinta.
Se mide por la calidad real del conocimiento que produce y por su capacidad para preparar ciudadanos capaces de transformar el país.










