Barahona, RD. La alcaldesa del Distrito Nacional y secretaria general del Partido Revolucionario Moderno (PRM), Carolina Mejía, oficializó públicamente su aspiración presidencial de cara a las elecciones de 2028.
“Seré candidata presidencial del PRM y, Dios mediante, con el apoyo de todos ustedes, en 2028 seré la presidenta de nuestro país”, declaró Mejía durante un acto político celebrado en Barahona ante dirigentes, alcaldes, diputados y cuadros del oficialismo.
El anuncio marca, en términos prácticos, el arranque visible de la carrera interna dentro del PRM para suceder a Luis Abinader, quien ya confirmó que no buscará una nueva reelección. Porque la política dominicana odia el vacío más que el silencio en un grupo de WhatsApp familiar.
Carolina Mejía sostuvo que su proyecto busca continuar y profundizar las transformaciones impulsadas por el gobierno actual. También utilizó su gestión en el Distrito Nacional como carta de presentación, destacando recuperación de espacios públicos, parques y zonas urbanas abandonadas.
La dirigente oficialista llega con varias ventajas importantes:
- controla la secretaría general del PRM
- tiene alta visibilidad pública
- administra la capital
- posee estructura territorial propia
- y carga el apellido político de Hipólito Mejía.
Ese apellido importa. Mucho.
Hipólito sigue siendo uno de los grandes polos emocionales y orgánicos dentro del PRM, especialmente en bases históricas del antiguo PRD. Carolina no solo hereda apellido. Hereda maquinaria, memoria política y lealtades acumuladas durante décadas.
Pero la declaración también abre oficialmente una competencia interna que promete ser feroz.
Dentro del oficialismo ya orbitan nombres como:
- David Collado
- Carolina Mejía
- Wellington Arnaud
- Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón
- Guido Gómez Mazara
- José Ignacio Paliza.
Y eso sin contar figuras que todavía prefieren esperar mientras miden encuestas, estructura y humor del poder. La fauna clásica del oficialismo tropical: nadie se lanza demasiado temprano… hasta que alguien se lanza y obliga a todos a moverse.
El detalle interesante es que Carolina decidió hablar claro antes del calendario oficial de precampaña fijado por la Junta Central Electoral para julio de 2027.
Eso tiene lectura política inmediata:
quiere ocupar espacio, consolidar apoyos y empezar a construir inevitabilidad.
Porque en política dominicana, muchas veces el candidato no es el más brillante.
Es el que logra convencer primero a suficiente gente de que ya va ganando.










