PEKÍN.– China comienza a aventajar a Estados Unidos en uno de los frentes menos visibles pero posiblemente más importantes de la carrera por la inteligencia artificial: conseguir que millones de personas la utilicen todos los días.
Aunque las compañías estadounidenses todavía mantienen ventaja en el desarrollo de los modelos más avanzados, las plataformas tecnológicas chinas están logrando incorporar la inteligencia artificial con mayor rapidez a servicios utilizados cotidianamente por su población.
Un estudio de Morgan Stanley señala que alrededor del 80 % de los usuarios chinos consultados utiliza inteligencia artificial para fines personales al menos una vez por semana.
En Estados Unidos, la proporción es de aproximadamente 54 %.
La diferencia no estaría principalmente en la calidad de los modelos.
Está en la distribución.
Empresas como Tencent, Alibaba, ByteDance y Baidu están incorporando funciones de inteligencia artificial directamente dentro de aplicaciones que ya concentran mensajería, comercio electrónico, pagos, entretenimiento, búsquedas y otros servicios.
Eso permite que millones de personas comiencen a utilizar IA sin necesidad de descargar una aplicación especializada o modificar significativamente sus hábitos digitales.
China cuenta además con uno de los mayores mercados digitales del planeta.
El número de usuarios de inteligencia artificial generativa en el país habría pasado de unos 249 millones a finales de 2024 a más de 600 millones apenas un año después.
Estados Unidos conserva importantes ventajas.
OpenAI, Google, Anthropic y otras empresas estadounidenses continúan liderando buena parte del desarrollo de los llamados modelos de frontera y Washington mantiene una posición dominante en chips avanzados, infraestructura tecnológica y capacidad de cómputo.
Pero la distancia se está reduciendo.
DeepSeek, Alibaba, Moonshot AI y otros desarrolladores chinos han presentado modelos cada vez más competitivos, mientras Huawei acelera la construcción de procesadores y grandes sistemas destinados a reducir la dependencia de semiconductores estadounidenses.
La competencia también ha cambiado de naturaleza.
Ya no basta con desarrollar el modelo más inteligente.
También importa quién consigue integrarlo primero en fábricas, oficinas, teléfonos, comercios, escuelas y servicios utilizados por cientos de millones de personas.
Estados Unidos mantiene por ahora una ventaja en la frontera tecnológica.
China intenta ganar otra carrera: convertir la inteligencia artificial en infraestructura cotidiana.
Y esa diferencia puede terminar siendo tan importante como quién construya el modelo más poderoso.










