Washington. El Pentágono anunció la publicación de más de 160 documentos previamente clasificados relacionados con ovnis y fenómenos anómalos no identificados (UAP), algunos de ellos fechados desde la década de 1940.
Los archivos incluyen informes militares, documentos del FBI, registros de la NASA, cables diplomáticos, fotografías, videos y testimonios de pilotos, astronautas y agentes federales.
Entre los materiales publicados aparecen referencias a:
- “platillos voladores” y “discos voladores” reportados en 1947
- objetos luminosos observados durante misiones espaciales
- videos infrarrojos de fenómenos aéreos captados por fuerzas militares
- informes de objetos que desaparecen repentinamente o realizan maniobras inusuales.
Uno de los documentos más comentados contiene reportes oficiales sobre “discos voladores” recopilados en diciembre de 1947, el mismo año en que comenzó el interés moderno del gobierno estadounidense por el fenómeno ovni.
También se divulgaron imágenes tomadas durante las misiones Apolo 12 y Apolo 17, junto con transcripciones de astronautas describiendo luces y objetos extraños observados desde el espacio.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, defendió la decisión afirmando que durante décadas estos archivos alimentaron “especulación justificada” y que ahora el público podrá sacar sus propias conclusiones.
Donald Trump celebró la desclasificación y escribió que los estadounidenses podrán decidir por sí mismos “qué diablos está pasando”.
Pero aquí está la parte importante, esa que suele morir aplastada entre titulares de extraterrestres y memes de Area 51:
el Pentágono no presentó pruebas concluyentes de vida extraterrestre.
Muchos de los fenómenos siguen oficialmente sin explicación clara, pero eso no significa automáticamente “alienígenas”. Las hipótesis mencionadas incluyen:
- drones
- globos
- basura espacial
- errores ópticos
- tecnología militar extranjera
- fenómenos atmosféricos
- casos todavía no resueltos.
Aun así, el hecho político es enorme.
Durante décadas, hablar de ovnis era territorio reservado para conspiranoicos con sombreros de aluminio y programas de madrugada. Ahora el propio Pentágono publica archivos oficiales, videos y testimonios en un portal gubernamental.
La frontera entre “teoría loca” y “tema institucional” ya se rompió hace tiempo.
Y eso, honestamente, quizá es más inquietante que los propios ovnis.










