Santo Domingo, RD. Jueces y juezas de distintas jurisdicciones del país realizaron este jueves un paro nacional de labores y colgaron simbólicamente sus togas y birretes como señal de protesta por las condiciones laborales y salariales dentro del Poder Judicial.
La protesta involucró a magistrados de paz, de primera instancia y cortes de apelación en varias provincias, quienes suspendieron audiencias y roles de trabajo tras leer manifiestos públicos en los tribunales.
Los jueces exigen:
- mejoras salariales
- condiciones laborales dignas
- más personal de apoyo
- transparencia en ascensos
- y revisión del actual manual de compensación, que consideran injusto y desigual.
La imagen de las togas y birretes colgados tuvo una carga simbólica bastante fuerte:
el Poder Judicial protestando contra el propio sistema que administra.
Según los organizadores, el paro contó con respaldo amplio entre magistrados de distintas jurisdicciones y fue definido como una protesta “pacífica, pero firme”.
Los jueces sostienen que la sobrecarga de trabajo y la falta de recursos están afectando no solo sus condiciones personales, sino también la calidad y velocidad de la justicia dominicana.
Días antes del paro, representantes del Poder Judicial sostuvieron reuniones con magistrados inconformes para intentar evitar la protesta, pero el diálogo terminó sin acuerdo.
El movimiento también cuestiona el sistema actual de movilidad y ascenso dentro de la judicatura, reclamando procesos basados estrictamente en mérito y transparencia.
El hecho tiene una dimensión institucional incómoda:
cuando quienes imparten justicia sienten que el sistema no es justo con ellos mismos.
Porque una cosa es que protesten sindicatos, transportistas o médicos.
Otra muy distinta es ver jueces suspendiendo audiencias y colgando símbolos judiciales en señal de hartazgo.
Eso proyecta algo más profundo:
una grieta interna dentro de una de las estructuras más sensibles del Estado.










