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León XIV bendice la Torre de Jesús y culmina el gran sueño de Gaudí en Barcelona

Barcelona. El papa León XIV presidió este martes uno de los actos más simbólicos de su pontificado al bendecir la Torre de Jesucristo de la Basílica de la Sagrada Familia, culminando un hito histórico para la obra concebida por Antoni Gaudí y convirtiendo oficialmente al templo en la iglesia más alta del mundo.  

La torre alcanza 172.5 metros de altura, una medida que Gaudí diseñó deliberadamente para que permaneciera ligeramente por debajo de la montaña de Montjuïc, convencido de que ninguna obra humana debía superar a la creación divina. La estructura está coronada por una gran cruz luminosa revestida con miles de piezas cerámicas blancas y nacaradas que ya dominan el horizonte de Barcelona.  

La ceremonia coincidió con el centenario de la muerte de Gaudí y reunió a los reyes de España, al presidente del Gobierno español, autoridades catalanas y miles de fieles dentro y fuera del templo. Más de 130,000 personas siguieron los actos desde el exterior, mientras millones lo hicieron a través de transmisiones internacionales.  

Durante la misa solemne, León XIV destacó la necesidad de la reconciliación, la paz y la solidaridad con los más vulnerables. También presentó la nueva torre como un símbolo de unidad en tiempos marcados por divisiones políticas y sociales.  

El acto concluyó con un espectáculo de luces, música y drones que iluminó la fachada de la basílica y dibujó en el cielo el rostro de Gaudí junto a una de las frases más comentadas de la jornada:

“Primero el amor, después la técnica”.  

La bendición tiene una dimensión que trasciende lo religioso.

No se inauguró simplemente una torre.

Se completó el elemento central de una obra iniciada en 1882, construida a través de cinco generaciones y concebida por un arquitecto que sabía que jamás la vería terminada.  

En una época obsesionada con resultados trimestrales, métricas instantáneas y gratificación inmediata, la Sagrada Familia recuerda algo casi revolucionario:

hay proyectos tan grandes que requieren más de un siglo para hacerse realidad.  

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