Madrid. El papa León XIV presidió este domingo una multitudinaria misa de Corpus Christi en la Plaza de Cibeles que reunió a más de un millón de personas, convirtiéndose en el acto central de su visita apostólica a España y en una de las mayores concentraciones religiosas registradas en Europa en los últimos años.
Las cifras varían según la fuente. La organización estimó una asistencia superior a 1.2 millones de fieles, mientras que la Delegación del Gobierno español la situó en torno a 1.1 millones. En cualquier caso, la magnitud del evento obligó incluso al cierre de accesos al centro de Madrid ante la enorme afluencia de peregrinos.
Antes de la celebración, León XIV recorrió parte de la capital en papamóvil y recibió la Llave de Oro de Madrid, la máxima distinción honorífica de la ciudad, entregada por el alcalde José Luis Martínez-Almeida.
Durante la homilía, el Pontífice insistió en uno de los ejes que ha definido su pontificado: la dignidad humana y la fraternidad. Entre las frases más comentadas destacó su llamado a la coherencia entre fe y conducta social, afirmando que “nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano”.
La jornada continuó con la tradicional procesión del Corpus Christi por las calles de Madrid, decoradas con miles de flores, en una imagen inédita para varias generaciones de españoles que no habían visto una presencia papal de esta magnitud desde hace más de una década.
Más allá de la dimensión religiosa, la imagen es políticamente relevante.
Europa atraviesa una época marcada por secularización, polarización política y crisis de confianza institucional. Ver a más de un millón de personas reunidas alrededor de un mensaje espiritual recuerda que la religión sigue siendo una fuerza cultural y social mucho más poderosa de lo que muchos análisis contemporáneos suelen admitir.
En un continente donde casi todo parece fragmentarse en identidades, tribus ideológicas y algoritmos, León XIV acaba de demostrar que todavía existen símbolos capaces de reunir multitudes que superan el tamaño de muchas ciudades.










