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Trump utiliza el 11-S para defender la guerra contra Irán: “Nunca tendrá un arma nuclear”

En el 25 aniversario de los atentados, el presidente estadounidense vinculó la lucha contra el terrorismo con una guerra que ya lleva más de seis meses y empieza a pesar sobre la economía y las elecciones de noviembre

Washington. Donald Trump aprovechó la conmemoración de los 25 años de los atentados del 11 de septiembre para defender una guerra que Estados Unidos libra hoy a miles de kilómetros de Nueva York.

Irán.

Durante la ceremonia celebrada en el Pentágono, el presidente rindió homenaje a las casi 3,000 personas asesinadas el 11 de septiembre de 2001 y dedicó parte de su discurso a los militares estadounidenses que actualmente combaten en Oriente Medio.

“Saludamos a los miembros de las Fuerzas Armadas que trabajan ahora mismo para garantizar que el principal patrocinador estatal del terrorismo, la República Islámica de Irán, nunca, nunca tenga un arma nuclear”, afirmó.

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, fue todavía más explícito.

Defendió la ofensiva estadounidense contra Irán y aseguró que las fuerzas norteamericanas han golpeado duramente a un régimen que durante décadas ha financiado organizaciones armadas y ataques contra intereses estadounidenses.

La comparación tiene, sin embargo, un límite histórico importante.

Irán no organizó los atentados del 11-S.

Los ataques fueron ejecutados por Al Qaeda bajo el liderazgo de Osama bin Laden. Quince de los 19 secuestradores eran ciudadanos saudíes.

Trump utilizó la conmemoración para colocar la actual guerra dentro de una narrativa más amplia de defensa de Estados Unidos frente al terrorismo.

El conflicto con Irán comenzó el pasado 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra territorio iraní.

Más de seis meses después, la guerra continúa.

Washington ha destruido buena parte de las capacidades navales y misilísticas iraníes y golpeado instalaciones vinculadas con su programa nuclear.

Pero Teherán conserva capacidad para responder, mantiene presión sobre el tráfico energético regional y continúa negando que pretenda fabricar una bomba nuclear.

La guerra también empieza a cobrar un precio dentro de Estados Unidos.

El petróleo volvió a superar los US$100 por barril, los combustibles se han encarecido y el conflicto se ha convertido en un problema político para los republicanos antes de las elecciones legislativas de noviembre.

Trump insiste en que no se arrepiente.

Ha dicho que volvería a tomar exactamente la misma decisión.

Veinticinco años después del 11-S, Estados Unidos recordó la guerra que comenzó después de aquellos ataques.

Y su presidente utilizó la ceremonia para defender la que todavía no sabe cómo terminar.

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