Pekín. El presidente chino, Xi Jinping, advirtió a Donald Trump que las guerras comerciales no producen vencedores y defendió que la relación económica entre China y Estados Unidos debe basarse en beneficio mutuo y cooperación.
“Los hechos han demostrado una y otra vez que en una guerra comercial no hay ganadores”, declaró Xi durante la reunión bilateral celebrada este jueves en Pekín.
El líder chino añadió que las diferencias y tensiones entre ambas potencias solo pueden manejarse mediante “consultas en pie de igualdad”, en una referencia directa a los años de aranceles, sanciones y restricciones tecnológicas impulsadas desde Washington.
La reunión ocurre en medio de una tregua parcial dentro de la larga guerra comercial entre ambas economías, iniciada durante el primer mandato de Trump y reactivada con nuevos aranceles y restricciones en 2025 y 2026.
Xi también destacó que los equipos económicos de ambos países alcanzaron recientemente “resultados equilibrados y positivos”, señalando que existe una oportunidad para estabilizar las relaciones bilaterales.
Trump llegó acompañado por ejecutivos de gigantes tecnológicos y financieros como Apple, Nvidia, Tesla, Boeing, BlackRock, Visa y Goldman Sachs, reflejando el peso económico de la visita.
Sin embargo, detrás del tono cordial siguen acumulándose tensiones importantes:
- Taiwán
- inteligencia artificial
- semiconductores
- tierras raras
- restricciones comerciales
- guerra en Irán
- acceso a mercados.
Xi fue especialmente firme respecto a Taiwán, calificándolo como “el tema más delicado” en la relación entre ambas potencias y advirtiendo que un mal manejo podría provocar un conflicto serio.
Mientras tanto, Trump mantuvo un tono mucho más optimista y aseguró que ambos países tendrán “un futuro fantástico juntos”.
La escena tiene bastante ironía geopolítica.
Durante años Trump construyó parte de su narrativa política diciendo que China “estafaba” a Estados Unidos.
Ahora termina sentado en Pekín escuchando a Xi darle una lección pública sobre cooperación económica.
La globalización tiene esas humillaciones elegantes.










