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Guerra contra Irán deja alrededor de 1,700 civiles muertos en cinco meses

Un análisis internacional atribuye a los ataques de Estados Unidos buena parte del saldo civil, mientras Washington mantiene en pausa una nueva escalada militar

Teherán. Cerca de 1,700 civiles iraníes han muerto desde el inicio de la guerra contra Irán, el pasado 28 de febrero, según estimaciones citadas por medios internacionales tras cinco meses de ataques, represalias y negociaciones fallidas.

El balance expone el costo humano de una campaña militar que comenzó como una operación contra objetivos estratégicos y terminó golpeando escuelas, viviendas, instalaciones deportivas y otras zonas civiles.

Uno de los episodios más graves ocurrió durante la primera jornada de bombardeos, cuando varios misiles impactaron una escuela primaria en la ciudad de Minab, al sur de Irán.

El ataque dejó más de 150 muertos, en su mayoría estudiantes y maestros. Distintas investigaciones periodísticas y análisis de armamento señalaron que los proyectiles utilizados eran de fabricación estadounidense.

Ese mismo día también fueron alcanzados un polideportivo, otra escuela y varias zonas residenciales. Al menos 21 personas murieron en esos ataques.

La Casa Blanca y el Pentágono no han asumido públicamente responsabilidad por varios de los bombardeos que dejaron víctimas civiles.

Estados Unidos sostiene que su campaña está dirigida contra instalaciones militares, posiciones estratégicas y capacidades vinculadas al programa nuclear iraní. Sin embargo, el número de civiles muertos ha alimentado cuestionamientos sobre la selección de objetivos y el cumplimiento de las normas internacionales de guerra.

El conflicto también ha golpeado la infraestructura y la economía de Irán, mientras las represalias de Teherán han provocado bajas entre las fuerzas estadounidenses desplegadas en Oriente Medio.

El Pentágono informó que al menos 18 militares estadounidenses han muerto y más de 600 han resultado heridos desde febrero. El costo directo de las operaciones militares rondaría los US$37,500 millones.

La guerra ha atravesado varios intentos de tregua.

En abril fue anunciado un alto el fuego que se derrumbó apenas días después. En junio, ambos países alcanzaron un acuerdo limitado para reabrir el estrecho de Ormuz, pero dejaron intacto el principal foco del conflicto: el programa nuclear iraní.

Las hostilidades volvieron a intensificarse en julio, después de que Irán atacara instalaciones militares estadounidenses en la región y Washington respondiera con nuevas operaciones.

El presidente Donald Trump decidió suspender temporalmente una ampliación de los bombardeos para dar espacio a la diplomacia, aunque advirtió que la ofensiva podría reanudarse si las conversaciones fracasan.

La guerra permanece en pausa. La crisis, no.

Cinco meses después del primer ataque, las partes siguen sin alcanzar un acuerdo de fondo y el número de civiles muertos ya se acerca a los 1,700.

La discusión diplomática continúa alrededor de sanciones, uranio y corredores marítimos. Para las familias que han enterrado a sus hijos, todo eso llega demasiado tarde.

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