Pekín integrará IA, sistemas autónomos y redes de información a sus Fuerzas Armadas con el objetivo de construir una potencia militar de clase mundial
Pekín. China acelerará la incorporación de inteligencia artificial y sistemas no tripulados a sus Fuerzas Armadas como parte de una transformación que busca convertir al Ejército Popular de Liberación en una fuerza militar completamente modernizada.
El Ministerio de Defensa chino anunció que el país avanzará hacia la construcción gradual de un “sistema militar inteligente”, capaz de integrar nuevas tecnologías con sus capacidades tradicionales de combate.
La estrategia combina tres elementos: mecanización, digitalización e inteligencia artificial.
El portavoz del Ministerio de Defensa, Chen Xi, aseguró que China acelerará la incorporación de capacidades avanzadas de combate, mejorará la coordinación entre sus fuerzas y reforzará la preparación de las tropas.
La orden viene directamente del presidente Xi Jinping.
El mandatario ha pedido al Ejército ampliar la utilización de inteligencia artificial, sistemas autónomos y tecnologías no tripuladas, además de desarrollar redes capaces de conectar información, unidades y armamento durante las operaciones.
China se ha fijado una fecha inmediata para medir los avances.
En 2027 se cumplirán cien años de la fundación del Ejército Popular de Liberación y Xi exige para entonces un “progreso decisivo” en la modernización básica de las Fuerzas Armadas.
El objetivo final va mucho más lejos.
Pekín quiere transformar al Ejército Popular de Liberación en una fuerza militar de clase mundial y reducir la ventaja tecnológica que Estados Unidos todavía mantiene en áreas fundamentales del combate moderno.
La inteligencia artificial puede utilizarse para procesar enormes cantidades de información, identificar objetivos, coordinar drones, mejorar sistemas de vigilancia y acelerar la toma de decisiones en el campo de batalla.
China ya desarrolla simultáneamente nuevas generaciones de armamento.
Entre ellas figuran misiles hipersónicos antibuque, sistemas autónomos y nuevos cazas furtivos que actualmente realizan vuelos de prueba.
La transformación ocurre además en un momento de creciente tensión militar en Asia.
Estados Unidos refuerza sus alianzas regionales, Japón acelera su rearme y Taiwán continúa siendo el principal punto de fricción entre Washington y Pekín.
China lleva décadas modernizando sus Fuerzas Armadas.
La diferencia es que ahora quiere que las máquinas también piensen dentro de ellas.
La próxima carrera militar ya no será únicamente por quién tenga más barcos, aviones o misiles.
También será por quién pueda decidir y atacar más rápido.










