Pekín. China habría incorporado alrededor de 500 cazas furtivos J-20 a su Fuerza Aérea hasta mediados de 2026, una cifra que confirma el rápido crecimiento de su capacidad militar.
El J-20, conocido como “Dragón Poderoso”, es el primer avión de combate de quinta generación diseñado por el país asiático.
A finales de 2019, las estimaciones situaban la flota en unas 50 unidades. En menos de siete años, el número se habría multiplicado por diez.
Los aviones están distribuidos en 14 unidades de primera línea, cuatro de ellas equipadas con la versión mejorada J-20A.
El ritmo de fabricación también ha superado las previsiones iniciales. La producción anual habría alcanzado unas 120 aeronaves, permitiendo a China ampliar rápidamente su presencia aérea.
La flota ya supera en cantidad a los cazas F-22 de Estados Unidos, cuyo número ronda las 185 unidades.
Las proyecciones indican que Pekín podría operar cerca de 1,000 cazas J-20 de distintas versiones para 2030.
El crecimiento ha generado preocupación entre mandos militares estadounidenses, que observan cómo China reduce la distancia tecnológica y numérica frente a las fuerzas aéreas occidentales.
La carrera ya no se limita a fabricar un avión avanzado. China está demostrando que también puede producirlo a una escala capaz de cambiar el equilibrio militar.
Occidente pasó años preguntándose si Pekín podía construir un caza furtivo competitivo. La pregunta ahora es cuántos más puede fabricar antes de que sus rivales reaccionen.










