Juró ante el Congreso en Cali, pero abandonó el acto protocolario para trasladarse a un batallón, donde prometió recuperar “el orden, la libertad y la autoridad”
Cali. Abelardo de la Espriella asumió la Presidencia de Colombia y dejó claro desde sus primeras horas de gobierno cuál será una de las prioridades de su mandato: recuperar el control territorial y enfrentar con fuerza a las organizaciones criminales.
Por primera vez en la historia colombiana, un presidente tomó posesión fuera de Bogotá.
De la Espriella juró ante los congresistas en un auditorio de Cali, recibió la banda presidencial y cumplió con el protocolo constitucional.
Pero su primer discurso como jefe de Estado no fue allí.
Antes de terminar la ceremonia, salió hacia el cantón militar Pichincha y habló frente a decenas de soldados y generales.
“Ha comenzado el tiempo de la recuperación del orden, la libertad y la autoridad”, proclamó.
El mandatario ordenó combatir a todas las estructuras criminales y prometió una ofensiva contra el narcotráfico y los grupos armados que operan en distintas regiones del país.
El escenario tuvo una fuerte carga política.
De la Espriella había querido realizar su propia posesión en una instalación militar, pero el entonces presidente Gustavo Petro se negó a autorizarlo y ordenó a las Fuerzas Armadas no preparar ningún cuartel para la ceremonia.
El nuevo mandatario terminó juramentándose ante el Congreso, como establece la Constitución.
Después fue al batallón.
Durante su discurso anunció la erradicación de cultivos de coca, una persecución frontal contra el crimen organizado y una nueva estrategia de seguridad.
También adelantó una reforma tributaria, prometió eliminar el impuesto al patrimonio y anunció medidas para enfrentar las crisis de salud, educación y energía.
La ceremonia marcó además una ruptura visible con el Gobierno anterior.
Petro no asistió a la posesión y continúa cuestionando el resultado de las elecciones. Tampoco participaron los congresistas del Pacto Histórico, que encabezaron movilizaciones contra el nuevo Gobierno.
De la Espriella llegó a la Presidencia después de derrotar a Iván Cepeda por apenas 250,830 votos, menos de un punto porcentual, el margen más estrecho registrado en una segunda vuelta presidencial colombiana en 32 años.
El nuevo presidente comienza, por tanto, con medio país observándolo desde la oposición y una situación de seguridad deteriorada en varias regiones.
Su primera imagen de Gobierno no fue casual.
Juró ante los políticos.
Pero decidió hablarles primero a los militares.










