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De la Espriella cumple un mes gobernando Colombia como si todavía estuviera en campaña

Mano dura, religión, control del mensaje y choques con los tribunales han marcado los primeros 30 días de un presidente que convirtió cada decisión en una demostración de poder

Bogotá. Abelardo de la Espriella cumple este lunes su primer mes como presidente de Colombia y una característica empieza a definir su Gobierno: nunca dejó de hacer campaña.

En apenas 30 días ha enfrentado un terremoto que dejó más de 300 muertos, rompió con la política de diálogo de Gustavo Petro frente a los grupos armados, intensificó las operaciones militares y convirtió la seguridad en el gran escenario de su Presidencia.

Las imágenes forman parte de la estrategia.

De la Espriella ha aparecido vestido de verde militar, saludando a las tropas y caminando frente a cadáveres de presuntos integrantes de organizaciones criminales abatidos en operaciones de las Fuerzas Armadas.

Las escenas provocaron duras críticas.

También conectan con una parte del electorado que precisamente votó por él esperando una política de mano dura.

El nuevo Gobierno eliminó las mesas de negociación heredadas de Petro y ha prometido perseguir sin tregua a las estructuras armadas. Estados Unidos aparece como un aliado importante, con mayor cooperación en inteligencia y seguridad.

Pero los primeros límites ya aparecieron.

Después de que tres menores murieran durante un bombardeo en Guaviare, una jueza ordenó a las Fuerzas Militares abstenerse de ataques aéreos cuando exista información verificable sobre presencia de niños.

De la Espriella también ha tenido enfrentamientos con la justicia por otro de los elementos que más ha marcado su Presidencia: la religión.

Su toma de posesión tuvo una fuerte presencia católica, con líderes religiosos, oraciones y una imagen de la Virgen de Fátima.

Un juez lo obligó posteriormente a rectificar por la mezcla entre funciones estatales y símbolos religiosos.

El presidente cumplió la orden.

Y terminó su discurso gritando: “¡Viva Cristo Rey!”.

Desde entonces lo repite.

La estrategia parece diseñada para mantener movilizada a la coalición social que lo llevó al poder y crecer entre sectores donde la Iglesia, la Policía y las Fuerzas Armadas conservan niveles elevados de aprobación.

El terremoto también mostró su estilo.

Viajó rápidamente a las zonas afectadas, tomó control político de la emergencia y colocó a su esposa en un papel central dentro de la respuesta humanitaria, una decisión que también generó cuestionamientos.

De la Espriella ganó prometiendo romper con Petro.

Un mes después ya ha cambiado el tono del Estado colombiano.

La pregunta es cuánto tiempo puede gobernarse un país como se gana una elección.

Porque la campaña necesita símbolos.

Gobernar necesita resultados.

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