El hijo de Jair Bolsonaro convirtió el Día de la Independencia en un acto de campaña contra Lula y Alexandre de Moraes; una nueva encuesta coloca a ambos candidatos con 41 % en segunda vuelta
São Paulo. Flávio Bolsonaro quiere demostrar que heredó algo más que el apellido de su padre.
Unas 28,000 personas llenaron este lunes parte de la avenida Paulista para respaldar al candidato presidencial de la derecha brasileña durante una manifestación que convirtió el Día de la Independencia en un gigantesco acto electoral.
La movilización llega en el momento más delicado de la campaña.
Brasil celebrará la primera vuelta presidencial el próximo 4 de octubre y una nueva encuesta de Quaest coloca a Flávio Bolsonaro y al presidente Luiz Inácio Lula da Silva empatados con 41 % cada uno en una eventual segunda vuelta.
Bolsonaro aprovechó el acto para unir sus dos principales blancos políticos.
Lula.
Y el juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes.
El senador sostiene que ambos representan un mismo proyecto de poder y prometió terminar con lo que considera una utilización política de la justicia.
Moraes encabezó el proceso que terminó con la condena de Jair Bolsonaro por la trama golpista de 2023 y continúa siendo una de las figuras más rechazadas por el electorado bolsonarista.
Ahora atraviesa además una grave crisis dentro del propio Supremo después de que surgieran cuestionamientos sobre sus contactos con un banquero acusado de protagonizar un multimillonario fraude financiero.
Flávio intenta convertir esa crisis institucional en combustible electoral.
También prometió declarar la guerra al Primeiro Comando da Capital, al Comando Vermelho y a las milicias criminales, mientras anunció que utilizará las futuras vacantes del Supremo para nombrar jueces conservadores.
La figura de Jair Bolsonaro estuvo presente durante todo el acto pese a que el expresidente permanece fuera de la carrera electoral.
Flávio recordó la condena de su padre, presentó su situación como una persecución política y volvió a colocarlo como símbolo alrededor del cual intenta mantener unido al electorado de derecha.
Lula escogió otra escena.
Presidió en Brasilia el tradicional desfile militar por la Independencia y evitó responder directamente al acto bolsonarista. La noche anterior había utilizado un mensaje nacional para defender la soberanía de Brasil y advertir contra la subordinación a potencias extranjeras.
Falta menos de un mes.
Flávio Bolsonaro todavía necesita demostrar que puede transformar la fidelidad hacia su padre en votos propios.
Pero ya consiguió lo primero.
Llegar empatado con Lula al tramo donde cada voto empieza a pesar.









