La inteligencia artificial que parecía destinada a destruir el buscador de Google está produciendo el efecto contrario: los usuarios permanecen más tiempo dentro de su plataforma y visitan cada vez menos el resto de Internet.
Desde la incorporación de Gemini mediante el Modo IA, las tradicionales listas de enlaces han sido sustituidas por respuestas directas y conversaciones que permiten continuar preguntando sin abandonar el buscador.
Los usuarios permanecen entre uno y nueve minutos más en ese sistema que en una búsqueda tradicional y escriben consultas hasta tres veces más largas.
El resultado comienza a sentirse fuera de Google.
Un estudio detectó que, en el 75 % de las sesiones, los usuarios no hacen clic en ningún enlace externo. Obtienen la respuesta, continúan conversando con la inteligencia artificial y se olvidan de las páginas que generaron la información.
Wikipedia registró una caída del 8 % en sus visitantes humanos durante el último año, mientras aumentó la actividad de los robots que rastrean sus contenidos para alimentar modelos de inteligencia artificial.
El problema es todavía mayor para las páginas financieras, informativas y comerciales.
Entre junio de 2025 y abril de 2026, el tráfico humano hacia esos sectores cayó un 40 %. Al mismo tiempo, más de la mitad de toda la actividad actual en Internet ya procede de sistemas automatizados y no de personas.
Google rechaza que esté destruyendo el tráfico y asegura que la cantidad de clics enviados a otras páginas se mantiene relativamente estable.
Pero las empresas que dependen de las visitas procedentes del buscador observan otra realidad: sus contenidos siguen alimentando las respuestas, aunque cada vez menos usuarios llegan hasta ellas.
La inteligencia artificial no está acabando con Google.
Google la está utilizando para absorber Internet sin necesidad de que nadie salga de su página.










