Bogotá. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, respondió con dureza al respaldo público expresado por el presidente estadounidense, Donald Trump, al candidato presidencial colombiano Abelardo de la Espriella, advirtiendo que toda intervención extranjera en los asuntos internos de otra nación constituye una amenaza directa a la libertad y la soberanía.
“Cuando un país interviene en las decisiones de otro país, muere la libertad”, afirmó Petro en un mensaje dirigido a los votantes colombianos, en el que también llamó a ejercer el derecho al voto “en plena libertad” y a no convertirse en “esclavos ni colonia de nadie”.
La reacción se produjo después de que Trump expresara su “respaldo total” a Abelardo de la Espriella de cara a la segunda vuelta presidencial colombiana, describiéndolo como un líder afín a sus posiciones sobre seguridad, economía e inmigración.
El episodio añade una nueva capa de tensión a una elección que ya se perfila como una de las más polarizadas de la historia reciente de Colombia. La contienda enfrenta dos visiones profundamente distintas del país y se ha convertido en un punto de referencia para toda América Latina.
Más allá de la coyuntura electoral, la respuesta de Petro conecta con una tradición histórica profundamente arraigada en la política latinoamericana: la defensa de la soberanía frente a las grandes potencias. Desde las independencias del siglo XIX hasta las disputas geopolíticas contemporáneas, pocos temas generan tanta sensibilidad política en la región como la percepción de injerencia extranjera.
El respaldo de Trump podría beneficiar a De la Espriella entre sectores conservadores y alineados con Washington. Pero también podría convertirse en una herramienta de movilización para el oficialismo, que intenta presentar la elección como una disputa entre soberanía nacional e influencia externa.
La segunda vuelta presidencial colombiana ya no solo enfrenta a dos candidatos.
También enfrenta dos relatos.
Uno habla de orden, seguridad y alineamiento estratégico con Estados Unidos.
El otro habla de soberanía, autonomía y resistencia a las presiones externas.
Y en América Latina, pocas palabras movilizan tanto como la palabra independencia.










