El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pidió públicamente a las empresas que no soliciten el reembolso de aranceles que fueron declarados ilegales por la Corte Suprema, en medio del inicio del mayor proceso de devolución comercial en la historia reciente del país.
La petición se produce luego de que las autoridades aduaneras activaran un sistema para devolver cerca de US$166,000 millones cobrados bajo un esquema arancelario que el máximo tribunal determinó que excedía las facultades del Ejecutivo. (El Nuevo Herald)
En declaraciones recientes, Trump afirmó que “sería genial” que compañías como Amazon o Apple renuncien a solicitar esos reembolsos, y advirtió que “recordará” a las empresas que decidan hacerlo o no hacerlo. (El Financiero)
El planteamiento introduce un elemento político en un proceso que, en principio, responde a una decisión judicial. Miles de empresas tienen derecho a reclamar la devolución de los aranceles pagados, ya que fueron quienes realizaron formalmente los pagos ante las autoridades aduaneras. (euronews)
Sin embargo, el trasfondo económico es más complejo. Aunque las empresas aparecen como beneficiarias directas del reembolso, diversos análisis indican que el costo real de esos aranceles fue trasladado en gran medida a los consumidores a través de precios más altos, lo que deja fuera del proceso de devolución a quienes absorbieron el impacto final.
La presión de Trump ocurre además en un momento de tensión con el sector empresarial, al que busca influir en medio de una estrategia más amplia de política comercial y de reposicionamiento frente al fallo del Supremo, que ha sido una de las principales derrotas legales de su administración en esta materia. (Diario Siglo XXI)
El proceso de reembolso se realizará por fases y podría extenderse durante meses, mientras miles de empresas presentan sus reclamaciones. La intervención del presidente añade incertidumbre sobre el comportamiento del sector privado y sobre el alcance final de las devoluciones.
El episodio refleja una contradicción central en la política comercial reciente de Estados Unidos: un esquema de aranceles que funcionó como herramienta de presión económica, pero cuyo desmontaje revela tensiones entre la legalidad, el poder político y los intereses empresariales.










